RELATOS DE LA VIDA PASTORIL. UN VIAJE EN EL TIEMPO por Antonio Rodríguez

El veterinario y ganadero recoge de forma magistral las costumbres ancestrales del pastoreo.

La soledad del pastor da lugar a la reflexión, y con ella, los recuerdos de una infancia en el medio rural, brotan en forma de palabras cuyo objetivo es, constatar el testimonio de la que un día fue actividad esencial en un país que falto de industria en sus pueblos, pasaba hambre.

Antonio Rodríguez jamás se imaginó así mismo escribiendo un libro. El ánimo de aquellos que lo conocen bien, fue piedra filosofal en el camino de convertir sapiencia en una colección de relatos que describen, con brutal impacto real, el mundo de la ganadería.

En tiempos en los que los ministros juzgan la honestidad ganadera, este libro se convierte en un imprescindible para acercar el reflejo prístino de dicha actividad.

Amén de las necesidades básicas y sobradamente conocidas que cubre la crianza y cuidado del ganado, Rodríguez nos muestra las bondades no tan conocidas del papel de la trashumancia. Prevención de incendios, reforestación por transmisión de semillas, limpieza de vegetación, sostenibilidad de ecosistemas… todo ello hilado de forma exquisita en modo de relatos que evocan épocas pasadas, en las que el oficio duro del pastor, contaba con el respeto del pueblo al que alimentaba.

Quizá nos equivocamos al transmitir a nuestros hijos la dureza del mundo rural, instándolos así a huir a urbes que, a día de hoy, se convierten en celdas arraigadas a la tecnología, a la deshumanización, ¿acaso no es esto más duro? Este argumento obliga al autor a transmitir lenguaje y costumbres, de una época que jamás debería ser posesión del olvido. 

Preguntado por el panorama actual de la ganadería, Antonio Rodríguez no titubea: “Por supuesto que hay soluciones. Lo que no hay es interés político”. “Sencillo como habilitar las cañadas con abrevaderos, para que el ganado calme su sed a su paso”. Zonas restringidas con mallas, para que los pastores puedan realizar sus descansos, con la tranquilidad del ganado seguro ¿Eso son grandes inversiones?”.

Rodríguez subraya la dificultad de los jóvenes ganaderos, que afrontan la carencia de acceso a terrenos. Terrenos en su mayoría no cultivables, y en posesión de un gobierno que dificulta enormemente el acceso a su cesión o arrendamiento.

Antonio Rodríguez, el ganadero, se levanta con el sol y realiza con pasión su labor. Atiende a su ganado, y cuida cada acción que comete en el entorno. “No nos damos cuenta de cómo pequeñas cosas, pequeños gestos que los humanos realizamos, influyen directamente en nuestro medio ambiente”. Declara con calma y amor el ganadero, el pastor, el veterinario y ahora escritor, que ama profundamente el medio ambiente y, ante todo, observa y respeta el entorno.

“Cada día estoy más concienciado, tengo que avanzar hacia la sostenibilidad de la producción. Dejar la tierra mejor que la encontré o, al menos, igual que mis antepasados”.

P.D.: para la adquisición de un ejemplar, contactar con el ICOV JAÉN.

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